Columnistas

Payasos sin maquillaje

Que la democracia es el mejor de los sistemas de gobierno, se está comprobando con los procesos iniciados en Gran Bretaña y Estados Unidos para bajarle los humos, ponerles el tatequieto a los payasos que fungen como las primeras autoridades administrativas en esos países. Y fueron precisamente los ingleses -aún antes de la Revolución Francesa- quienes con el invento de la mesa redonda (que no tiene cabecera y, por lo tanto, no hay preeminencias) obligaron a los reyes a respetar las decisiones de quienes hablaban en nombre del pueblo.

Existen en toda democracia tres ramas del poder público y una de ellas es el legislativo, que en esas dos naciones tienen controlado al ejecutivo y se espera que con las denuncias formuladas la otra rama, la judicial, cumpla con sus funciones y haga respetar las leyes infringidas, lo que puede llegar hasta la cárcel. Primeramente, lo que se espera y pronto es que esos mandatarios abandonen el poder… a las buenas o a las malas. Ya hay antecedentes entre los gringos: Richard Nixon renunció antes de que se le abriera el proceso de destitución en el congreso. Y el moneco Clinton -que utilizó los recintos de la Casa Blanca para que una becaria degustara los espermatozoides de sus jugos íntimos- se salvó por un pelo, aunque tuvo que soportar el escándalo público.

En Estados Unidos el partido demócrata, en decisión unánime divulgada por la presidente de la cámara de Representantes (misiá Nancy Pelossi, militante de esa colectividad política) en donde tienen la mayoría de curules, anunció que le abre proceso al presidente de la nación por muy graves violaciones a las leyes de ese país. Concretamente, el tráfico de influencias con el presidente de Ucrania, para enlodar a quien podría ser en un futuro su rival, el entonces vicepresidente Biden y hoy el más opcionado a ser el candidato oficial de los demócratas en las próximas elecciones presidenciales. Y en Inglaterra, el godo que ostenta el poder de primer ministro se tuvo que tragar su arbitraria decisión de cerrar el parlamento, para que ni siquiera se discutiera la salida de la Comunidad Europea… torcido en el que enredó hasta la misma reina.

Estos dos payasos que, por esas cosas de la democracia, ganaron el poder aunque valiéndose de procedimientos non sanctus, tendrán que quitarse el maquillaje con el que disfrazaron su verdadera personalidad. La opinión pública que en ambos países demuestra su valía cada vez que se hace necesaria, ya les está poniendo el ojo. Y las encuestas están comenzando a pasarles las cuentas de cobro. Reconforta saber que por lo menos hay ese ejemplo… y que ojalá cunda por este trópico, porque lo que sucede por estos lares da lástima. El caso de Venezuela, en donde se ha atropellado la voluntad de las mayorías confirmadas en las últimas elecciones. Pero en especial de nuestro país, que ha permitido que sucedan los atentados en contra de la Corte Suprema escondiendo micrófonos para espiar sus discusiones internas… y espera los castigos merecidos.

Es bueno recordar que Juan Gossaín, cuando era el director de noticias de RCN-Radio, sentó en un editorial su posición erguida al enterarse documentalmente de lo que había hecho y seguía haciendo el Das para estigmatizar a los partidos de oposición y a todo el que se opusiera al mandamás. Casi a gritos exigió que se supiera quién había dado las órdenes para que eso ocurriera. Ya pasaron varios años… y nada de nada. Lo que era motivo suficiente para abrir un proceso, no solo político, sino penal al autor intelectual de ese atentado en contra de nuestra democracia, quedó simplemente en sospechas y en expresiones de comentaristas públicos respaldando actitudes como la del periodista mencionado. Y la cantaleta no es suficiente castigo.       

Coletilla 1: “Regulimbis” la serie sobre don Simón Bolívar. El actor que lo encarna no convence. Algunos personajes, como la reina María Luisa de Parma (esposa del cabrón Carlos Cuarto) a quien Goya retrató al óleo mirando para atrás por lo fea que era, aparece con un porte que por eso mismo no debió haber sido el suyo. Su amante Godoy -un influyente político a quien nunca pudieron capturar cuando ese régimen se vino al suelo tras la invasión de Napoleón, porque los fueros de Aragón a donde huyó no permitían que entraran a esa comunidad sin permiso y por eso las campanas sonaron de rebato y a somatén- parece más un actor mejicano en trance de figuración. Y los dejes tampoco convencen y no se explica el porqué unos españoles hablan como tales… pero otros como rolos. En fin, veremos en que termina.

Coletilla 2: Parece que la prepotencia de los dueños de las entidades bancarias es una peste… que han inoculado a sus subalternos. Eso comprobé esta semana: en el Banco de Colombia de Cartago me trató una cajera de “no sea grosero”, porque dije que esperaran que el usuario se retirara de la casilla antes de llamar al siguiente. Tocó “roncar”… y duro. Contesté en alta voz que la grosera era ella con ese trato, por el simple hecho de haber dado mi opinión. Me senté a contar los billetes (era posible que la fulana se hubiera equivocado)… y durante ese lapso el gerente ni siquiera apareció para averiguar que había pasado. Y menos… para pedir disculpas. Espero que las cámaras de seguridad hayan guardado esta “cortesía” de una simple cajera de esa entidad. Y, claro, las disculpas, pero… por escrito.

Coletilla 3: El presidentico que sufrimos no da pié con bola. Como gallina culeca pidió a la ONU castigar a Maduro… y la mayoría se abstuvo. Exhibió unas fotografías como prueba de que los guerrilleros están asilados en el vecino país… y algunos medios comprobaron que son viejas y tomadas aquí, no allá.

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Gustavo García Vélez

Cartagüeño raizal, bachiller del colegio Liceo Cartago, egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Libre, ex concejal liberal de Cartago, comentarista público desde hace más de 30 años en medios impresos y radiales.

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